19-07-2018

Tecnología 3D para una escuela técnica de Villa Mercedes

La Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de San Luis creó y donó una impresora 3D a la Escuela Técnica Nº 15 “Ing. Agustín Mercau” con nuestro apoyo

Impresora 3D donada a la escuela (foto extraída de http://www.noticias.unsl.edu.ar/)

Con el objetivo de incentivar a futuros estudiantes de la UNSL, la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuaria (FICA) creó una impresora 3D para la Escuela Técnica Nº 15 "Ing. Agustín Mercau", de la ciudad de Villa Mercedes. El jueves 5 de julio se realizó el acto de entrega.

La impresora fue íntegramente armada por Guillermo Larregay y Federico Pinna, integrantes del Laboratorio de Mecatrónica (LABME) de la FICA, a partir de un proyecto presentado en el marco de nuestro programa Ingeniamos.

Guillermo es ingeniero electrónico en proceso de finalizar sus estudios de posgrado y se desempeña como profesor en varias asignaturas. Su acercamiento a la robótica tiene su historia: “inicié mi carrera docente siendo auxiliar en la asignatura Robótica (…). Tanto mi trabajo final de grado como los trabajos en los proyectos de investigación en los que participé tuvieron una orientación marcada principalmente a la informática, en cuestiones de programación, y a la robótica”, nos cuenta. Desde el año 2008 forma parte del Laboratorio de Mecatrónica, trabajando en proyectos de investigación relacionados al tema, dentro del mismo laboratorio y también en el Laboratorio de Control Automático. Conversamos con él sobre el proyecto:

¿Cómo llegaste a sumarte a este proyecto?

Junto con Federico Pinna incursionamos en la impresión 3D hace algunos años, cuando todavía no eran tan comunes las impresoras, y lo vimos como una oportunidad de ingresar en un tema que todavía estaba en desarrollo. Fuimos adquiriendo experiencia en la construcción y la programación de las mismas, hasta que vimos que era factible, teniendo en cuenta nuestros conocimientos, desarrollar mejoras en algunas partes de las impresoras que estaban disponibles. Eventualmente el director del Laboratorio, Mg. Daniel Morán nos comentó sobre la posibilidad de llevar a cabo el acuerdo con Fundación Acindar para la fabricación y donación de una impresora, y consideramos que fue una muy buena oportunidad para "salir" del laboratorio con un desarrollo como transferencia al medio y para aprovechar nuestra experiencia docente en capacitar a los que recibirán la impresora en la operación de la misma y en diseño de piezas o prototipos para su posterior impresión.

¿Cuáles son las particularidades de esta impresora 3D?

La impresora que se donó es una variación de un diseño libre, desarrollado originalmente por Josef Prusa, que se llama "Prusa i3". La lista de materiales y el procedimiento de armado se encuentra disponible libremente en internet, y muchas de las partes necesarias pueden ser impresas, siempre y cuando se disponga de una impresora funcionando de antemano. En particular, nosotros tomamos el diseño de Josef Prusa como base y modificamos numerosas piezas, con el fin de hacer más robusta y más precisa la impresora, manteniendo la base estructural del diseño original. La particularidad más importante, creemos, es que además del armado y donación de la impresora, se dictará un curso en el colegio para capacitar a docentes y alumnos interesados en el manejo de la herramienta y en nociones básicas de diseño.

¿Qué crees que aporta a la formación de los estudiantes de la escuela tener la impresora allí?

La impresión 3D está en su momento de auge y, más allá de las posibilidades técnicas de crear prototipos y piezas, uno de los beneficios más directos es en el desarrollo de la creatividad en los chicos. La posibilidad de crear una pieza en un software de diseño 3D y construirla físicamente en un corto plazo permite visualizar y enseñar las etapas del diseño, con sus revisiones e iteraciones, de una forma mucho más práctica. Tal vez sea necesario adaptar los procesos de enseñanza para integrar estos procesos a la currícula, pero creemos que con la capacitación de los docentes y alumnos vamos a dar un paso en esa dirección. De cualquier forma, es muy difícil prever qué impacto tendrá particularmente en cada uno de los que usen la impresora, ya que como es un proceso creativo, depende mucho de cada persona. Es muy probable que teniendo la impresora en el colegio haya integrantes del mismo en los que despierte curiosidad y tengan nuevas ideas para aprovecharla en tareas que hoy por hoy no han sido aprovechadas, y eso eventualmente tiene como resultado una mejora en la calidad de la educación.

¿Cómo viviste la experiencia?

La experiencia en general fue muy positiva. Desde mi punto de vista, en primer lugar estoy agradecido de formar parte de un esfuerzo conjunto de Fundación Acindar y la Facultad de Ingeniería y Ciencias Agropecuarias para lograr un impacto social basado en la difusión de herramientas y capacitación en tecnología. Además fue una gran posibilidad para colaborar con el colegio del cual me egresé como técnico y de poder hacer desde el laboratorio un desarrollo que probablemente deje una marca en la educación de las nuevas generaciones, despertando la creatividad de aquellos que en un futuro utilizarán estas herramientas para mejorar su calidad de vida y/o para generar nuevas ideas o conocimientos.